domingo, 6 de diciembre de 2009


Laudes

Himno

Aromar nuestra tierra en la fragancia
de Dios, en una lluvia florecida,
regresamos al sueño de la infancia,
niños de Dios, y el alma estremecida:

Fue tu anhelo, Teresa. Entre los brazos
del Padre Dios subir hasta el asombro
y la miel de su amor y sus abrazos,
niños sobre la curva de su hombro;

En abandono audaz y en confianza,
en pequeñez tan alta de estatura,
que el corazón alcance la esperanza
de lograr del amor la misma altura.

Niños de Dios, nuestra humildad ansia
la lluvia celestial de tus rosales.
Haz que una nueva primavera ría
en la reseca piel de los eriales. Amen

Salmodia

Ant.1 Mi alma esta unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Salmo 62, 2-9
Oh Dios, tú eres mi Dios,por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca,agostada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca,
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti,
y tu diestra me sostiene.

Ant.1 Mi alma esta unida a ti, y tu diestra me sostiene.

Ant.2 Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Cántico Dn 3, 57-88.56

Criaturas todas del Señor, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Ángeles del Señor, bendecid al Señor;
cielos, bendecid al Señor.

Aguas del espacio, bendecid al Señor;
ejércitos del Señor, bendecid al Señor.

Sol y luna, bendecid al Señor;
astros del cielo, bendecid al Señor.

Lluvia y rocío, bendecid al Señor;
vientos todos, bendecid al Señor.

Fuego y calor, bendecid al Señor;
fríos y heladas, bendecid al Señor.

Rocíos y nevadas, bendecid al Señor;
témpanos y hielos, bendecid al Señor.

Escarchas y nieves, bendecid al Señor;
noche y día, bendecid al Señor.

Luz y tinieblas, bendecid al Señor;
rayos y nubes, bendecid al Señor.

Bendiga la tierra al Señor,
ensálcelo con himnos por los siglos.

Montes y cumbres, bendecid al Señor;
cuanto germina en la tierra, bendiga al Señor.

Manantiales, bendecid al Señor;
mares y ríos, bendecid al Señor.

Cetáceos y peces, bendecid al Señor;
aves del cielo, bendecid al Señor.

Fieras y ganados, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Hijos de los hombres, bendecid al Señor;
bendiga Israel al Señor.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor;
siervos del Señor, bendecid al Señor.

Almas y espíritus justos, bendecid al Señor;
santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor,
ensalzadlo con himnos por los siglos.

Bendigamos al Padre y al Hijo con el Espíritu Santo,
ensalcémoslo con himnos por los siglos.

Bendito el Señor en la bóveda del cielo,
alabado y glorioso y ensalzado por los siglos.

Al fin de este cántico no se dice Gloria al Padre

Ant.2 Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor.

Ant. 3 El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Salmo 149
Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas:
con vítores a Dios en la boca
y espadas de dos filos en las manos:

para tomar venganza de los pueblos
y aplicar el castigo a las naciones,
sujetando a los reyes con argollas,
a los nobles con esposas de hierro.

Ejecutar la sentencia dictada
es un honor para todos sus fieles.

Ant. 3 El Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

LECTURA BREVE Rm 8, 14-17

En efecto, todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Pues no recibisteis un espíritu de esclavos para recaer en el temor; antes bien, recibisteis un espíritu de hijos adoptivos que nos hace exclamar: ¡Abbá, Padre! El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio que somos hijos de Dios. Y, si hijos, también herederos: herederos de Dios y coherederos de Cristo, ya que sufrimos con él, para ser también con él glorificados.

Responsorio Breve Is 66,12bc

R. Yo haré derivar hacia ella, * Como un río, la paz. Yo haré
V. Como un torrente en crecida, las riquezas de las naciones.* Como un río. Gloria al Padre. Yo haré.

Ant. Benedictus: Rogad al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Preces
Pidamos a Cristo, El Señor, que nos dio en Teresa un modelo de vida evangélica, y digámosle confiadamente: Te rogamos, óyenos.

Señor, que dijiste: “El que tenga sed que venga a mi y beba”,
-danos una ardiente sed de tu amor.

Señor, que dijiste: “Si no volvéis a ser como niños, no entrareis en el reino de los cielos”,
-Haznos sencillos de corazón a la hora de amarte.

Señor, que dijiste :”Habrá alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta”,
-inspíranos confianza filial en tu misericordia.

Señor, que dijiste “El que cumpla la voluntad de mi madre ese entrara en el reino de los cielos”,
-enséñanos a observar fielmente tus mandamientos.

Señor, que dijiste; “Os aseguro que cuanto hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis”,
-ilumina nuestros ojos y abrasa nuestro corazón para que, a lo largo de este día, te veamos y teamemos en todos los hermanos.

Señor, que dijiste: “La mies es abundante, pero los trabajadores pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”
-enciende en nosotros el mismo espíritu misionero que ardió en el corazón de Teresa.

Padre nuestro...

Oración

Oh Dios, que has preparado tu reino para los humildes y los sencillos; concédenos la gracia deseguir confiadamente el camino de santa Teresa del Niño Jesús para que nos sea revelada, por su intercesión, la gloria eterna. Por nuestro Señor.